En la misma pista donde corres, Karol Vargas vive con intensidad su pasión. Aunque lleva apenas dos años en el motocross, ha pasado gran parte de su vida sobre una moto. “Empecé queriendo aprender a saltar, y vea, ya estoy compitiendo”, dice entre risas. Reconoce el crecimiento de la categoría femenina y la importancia de abrir espacios: “Nos hace exigirnos más y llegar a lo que realmente queremos”.
Además, celebra el respaldo que está recibiendo de nuevas marcas: “Estoy corriendo también en una moto eléctrica Star Var, que está dando mucho de qué hablar”.
Ella, al igual que sus compañeras femeninas, coinciden en que el motocross es más que un deporte: es una forma de vida. Karol deja un mensaje inspirador para las jóvenes que sueñan con seguir este camino: “Si te gusta, hazlo. Y si tienes miedo, hazlo con miedo”.
Con su valentía, esfuerzo y determinación, estas dos chicas están escribiendo un nuevo capítulo para el motocross en Antioquia, demostrando que la velocidad también se corre con el corazón.
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