Desde pequeña, Celeste Oquendo tuvo claro su camino. “Yo le pedía a mi mamá una moto, una moto”, recuerda con una sonrisa.

Hoy, con 11 años, ya compite en la categoría Pitbike y hace parte de Motocross Family.

Su experiencia dentro del equipo ha sido clave en su crecimiento. “Es de muy buena convivencia, no hay peleas”, destaca, resaltando el ambiente positivo que vive con sus compañeros.

Aunque aún está en proceso de aprendizaje, disfruta cada momento en pista y se inspira en pilotos más experimentados.

Su seguridad también llama la atención: “No me da miedo”, afirma con determinación.

Pero más allá de competir, Celeste tiene un mensaje claro para otros niños: “Que nunca pierdan sus sueños, que sigan sus metas y que nunca se rindan”.

Una pequeña piloto con mentalidad de grande.

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Por admin

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