A sus 9 años, Celeste Loaiza ya vive la emoción del motocross con pasión. Lleva un año compitiendo y tiene claro qué la hace feliz en la pista: “Saltos”, responde sin dudar.
Más que la velocidad, lo que la motiva es el aprendizaje constante. “Puedo conocer más pistas, viajar y aprender”, explica.
Su crecimiento va acompañado de un entorno sano dentro de Motocross Family, donde resalta el respeto entre compañeros.
Su mayor inspiración está cerca: su propio entrenador. “Mi profe”, dice con orgullo cuando le preguntan a quién admira, destacando su forma de correr y competir.
En pista mantiene un espíritu deportivo admirable: “Que gane la mejor”. Y fuera de ella, deja un mensaje claro para otros niños: “Que se animen… que nunca pierdan su sueño”.
Celeste representa la ilusión de volar alto, incluso antes de despegar.
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