Con solo 10 años, Tomy demuestra que el motocross también se disfruta desde la tranquilidad y el respeto.
Tomás Vergara, conocido cariñosamente como “Tomy”, es uno de los pilotos infantiles de la competencia y también uno de los más serenos. Tiene 10 años y lleva siete ligado al motocross, cinco de ellos ya compitiendo. No corre apurado. Observa, respira y luego acelera.
En la pista se nota que disfruta cada vuelta, especialmente cuando llegan las curvas, su parte favorita. “Las curvas… y los saltos también”, dice con una sonrisa tranquila.
Tomy no se deja dominar por el miedo. Cuando la pista exige concentración, su respuesta es simple y honesta: “tranquilizarme, respirar y ya”. Antes de cada carrera, el apoyo de sus padres es fundamental. “Me echan la bendición y me dicen que mucha suerte”, cuenta.
Más allá de ganar, Tomy tiene claro su objetivo: “ser un buen piloto, correr bien y ser respetuoso”. Disfruta la pista, reconoce que está en muy buenas condiciones y habla del motocross como un deporte divertido y especial.
A otros niños que sueñan con montar moto les deja una invitación sincera: animarse, hablar con sus papás y descubrir un deporte que define como “muy lindo y muy bacano”.
Tomy corre con el corazón tranquilo y eso se nota.
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